El Alzheimer es un trastorno neurodegenerativo progresivo que afecta la memoria, el pensamiento, la conducta y la autonomía de quienes la padecen. A medida que avanza la enfermedad, muchas personas experimentan síntomas que impactan profundamente en su calidad de vida y en la de sus cuidadores: ansiedad, agitación, alteraciones del sueño, pérdida del apetito, irritabilidad y conductas agresivas.


El cannabis fue objeto de diversos estudios y experiencias clínicas para investigar sus efectos terapéuticos en el abordaje integral del Alzheimer, especialmente para el manejo de síntomas conductuales y emocionales asociados a la enfermedad. La evidencia sugiere que determinados cannabinoides podrían contribuir a mejorar algunos aspectos vinculados al bienestar y la calidad de vida de los pacientes.


¿Por qué se investiga el cannabis?

El ser humano tiene un sistema interno llamado “sistema endocannabinoide” que participa en funciones esenciales del organismo como:


  • memoria
  • sueño
  • regulación emocional
  • apetito
  • neuroprotección
  • respuesta inflamatoria


Este sistema está compuesto por los receptores CB1 y CB2 distribuidos en el cerebro, el sistema nervioso y diversos tejidos en el cuerpo. Los fitocannabinoides presentes en la planta de cannabis interactúan con estos receptores y podrían influir sobre procesos neurológicos vinculados a enfermedades neurodegenerativas.


Uno de los principales intereses científicos actuales es el potencial neuroprotector y antiinflamatorio de ciertos fitocannabinoides (en la planta hay más de 100 de estos compuestos); el que mayor interés suscita es el CBD (cannabidiol) para tratar patologías donde existe inflamación neuronal y deterioro progresivo del sistema nervioso.


CBD y THC: diferencias para el paciente

Dentro del cannabis medicinal, los cannabinoides más estudiados son:


  • CBD (cannabidiol)
  • THC (tetrahidrocannabinol)


El CBD no produce efectos psicoactivos y tiene propiedades ansiolíticas, antiinflamatorias y neuroprotectoras.

El THC, en cambio, sí posee efecto psicoactivo, aunque en dosis controladas algunos estudios observaron beneficios, abriendo el apetito, reduciendo la agitación y determinadas alteraciones conductuales.


¿Qué síntomas podrían mejorar?

Si bien el Alzheimer no tiene cura, las investigaciones muestran que el cannabis tendría beneficios en síntomas que afectan significativamente la calidad de vida del paciente y, por añadidura, reducen el estrés del cuidador. 


Con el uso complementario de fitocannabinoides se observó:


  • reducción de agitación
  • mejor calidad del sueño
  • aumento del apetito
  • disminución de ansiedad


También existen investigaciones preclínicas que analizan el posible efecto neuroprotector de cannabinoides sobre mecanismos relacionados con la neuroinflamación y el estrés oxidativo presentes en el Alzheimer.

En medicina cannábica el objetivo no es sedar al paciente, sino encontrar formulaciones individualizadas que permitan mejorar síntomas específicos minimizando efectos adversos.


Desde Aurora del Plata insistimos en que el abordaje integral sigue siendo fundamental, el cannabis es una herramienta terapéutica complementaria que debe usarse bajo supervisión médica y seguimiento personalizado. Como con toda medicación, la automedicación puede implicar riesgos importantes, particularmente en personas mayores con enfermedades neurológicas. Su uso médico, supervisado, puede formar parte de una estrategia terapéutica orientada a mejorar la calidad de vida del paciente y de su entorno cuidador.